Utilidades de clínicas crecieron 6,5% en un año y superaron los $55 mil millones en 2015

Por cada peso de ingresos que tuvieron las clínicas en 2015, las isapres recibieron casi tres. Así de distintos son los montos que manejan los actores del sector privado de salud según un análisis hecho por «El Mercurio» a sus resultados financieros.

El año pasado las clínicas más grandes del país -sin considerar Clínica Alemana ni la Red de Salud UC Christus, que no hacen públicos sus estados financieros- tuvieron ingresos por $784 mil millones, 11% más que en 2014. Fue un aumento similar al que tuvieron los ingresos de las isapres en el mismo período (10%), aunque las siete aseguradoras abiertas sumaron más de $2,1 billones (ver infografía).

Pero si se observan las ganancias que obtiene cada sector, la situación cambia. Mientras los prestadores lograron más de $55 mil millones de utilidades el último año, y aumentaron 6,5% respecto al año anterior, las isapres ganaron $37 mil millones, 38% menos que en 2014.

«Las utilidades de las clínicas son las que son porque quienes las dirigen están muy preocupados de la eficiencia», dice Ana María Albornoz, gerenta general de Clínicas de Chile, la agrupación gremial que reúne a los principales prestadores del país.

Albornoz asegura que «el sector privado está atendiendo a ocho millones de pacientes, pero los costos para las clínicas han aumentado porque suben los precios de los insumos y los sueldos de los médicos. Lo que pasa es que esos costos no se traspasan a los usuarios, sino que se manejan con gestión».

Pero el presidente de la Asociación de Isapres, Rafael Caviedes, replica que el sector asegurador es más riesgoso y que de los ingresos que reciben las aseguradoras «hay una siniestralidad de cerca de 86%. Es decir, de cada $100 pesos que ingresan, $86 se gastan, se devuelven al usuario, a través de la cobertura de atenciones de salud o de licencias médicas. El margen que queda para administrar es muy bajo y la rentabilidad ha ido cayendo con los años».

Control de costos

El director del Instituto de Salud Pública de la U. Andrés Bello, Héctor Sánchez, sostiene que «es mucho más rentable el sector prestador que el asegurador». Y afirma que «lo va a seguir siendo mientras se mantenga el modelo del país, donde hay una ilusión de que el sistema más conveniente es el de libre elección, de que el paciente elija cuándo y dónde atenderse, lo que es más caro. A eso hay que sumar que a los prestadores se les paga por cada acto médico que realizan. Si aumenta la demanda por prestaciones, las que se llevan la mayor parte de los recursos son las clínicas».

Y eso es lo que está ocurriendo según el académico U. Adolfo Ibáñez y ex miembro de la comisión asesora para la reforma al sector privado de salud Guillermo Paraje: «Las clínicas han logrado que las personas utilicen más los servicios que ellos proveen».

Eso, agrega Paraje, se da tanto «por incapacidad de las isapres para contener costos» como también porque «existen incentivos perversos en el sistema para que se utilicen cada vez más sus servicios cuando no son necesarios. En ningún país ha aumentado tanto el uso de servicios médicos como en Chile. No hay explicación sanitaria».

Según consta en las memorias de las clínicas analizadas, en la mayoría la cantidad de atenciones que realizan (hospitalizaciones, consultas ambulatorias y exámenes) aumentó entre 3% y 7% durante el último año.

Paraje agrega que «ese es un problema sistémico de negociación entre aseguradores y prestadores. En eso Fonasa está dando un paso importante de cambiar el mecanismo de pago para que esté asociado a la resolución de los problemas de salud». Pero el problema, a su juicio, es que en el sector privado hay una «inercia contractual», que se suma a que «el sector isapre sigue pasando mayores costos al afiliado».

Los expertos recalcan que como la naturaleza de la actividad de las isapres y clínicas es distinta, es necesario mirar otros factores, por ejemplo que los prestadores invierten más dinero que las aseguradoras.

Además, si se observan las utilidades obtenidas en comparación con los ingresos, las clínicas alcanzaron 4,2% de rentabilidad en 2015 mientras las isapres 1,6%. En cambio, si la mirada se hace sobre el patrimonio, los prestadores de salud lograron el año pasado una rentabilidad de 8,2%, mientras las aseguradoras llegaron a 9,8%.

Sánchez explica que «en un escenario de integración vertical, donde un holding es dueño de clínicas e isapres, lo que se hace es que las inversiones se realizan en el sector prestador y a las isapres se les mantiene como un negocio de flujo».

(Fuente: Diario El Mercurio)

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