Investigación ISPAB: contaminación vehicular y los efectos dañinos en la población

Expertos del Instituto de Salud Pública y del Centro de Sustentabilidad de la UNAB, Marcelo Mena y Pablo Ruiz dieron cuenta al contaminación cronica webDiario El Mercurio, que el material ultrafino generado por la combustión de motores tiene efectos directos en el organismo.

El siguiente texto corresponde a la crónica aparecida en dicho matutino en el que se advierte que tras un recorrido por vías expresas y túneles urbanos , el nivel de polución por partículas ultrafinas es equivalente a una exposición frente al tubo de escape de un vehículo.

“Cerrar los vidrios y bloquear el acceso de aire desde el exterior del vehículo son las principales medidas que se deben adoptar para combatir o al menos mitigar en parte el efecto de la exposición a la contaminación atmosférica que a diario presentan los túneles de las autopistas urbanas capitalinas.

Así, al menos, lo recomendaron los expertos del Centro de Investigación para la Sustentabilidad, del Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello que efectuaron un recorrido por la Costanera Norte y el Túnel San Cristóbal para medir -junto a “El Mercurio”- los niveles de contaminación por Partículas Ultrafinas (PUF) en la denominada hora punta, o de mayor concentración vehicular matutina en Santiago.

Los resultados del recorrido (efectuado el pasado viernes de 7:00 a 10:00 horas) fueron comparados luego con muestras obtenidas en sectores residenciales y calles locales, comprobándose que la alta concentración de agentes contaminantes presentes durante un atasco vehicular al interior de un túnel podrían superar hasta 50 veces la polución en un sector residencial alejado de estos viaductos.

Dichos niveles de contaminación atmosférica son equivalentes, según los expertos, a respirar directamente frente al tubo de escape de un vehículo motorizado y generan como efectos directos e inmediatos ronquera, sequedad bucal, baja en la función pulmonar y hasta náuseas.

Las autopistas urbanas concesionadas son supervisadas periódicamente por la autoridad según lo dicta la Resolución de Calificación Ambiental que rige sus contratos de concesión, encontrándose -en la mayoría de los casos- dentro de los niveles acordados.

No obstante, esos instrumentos no miden diversos agentes contaminantes presentes en el humo que emana de los motores a combustión, como las PUF.

Dicho agente no se mide por masa (como el PM10 y el PM 2,5), sino por concentración, si bien una parte de ellos es la unidad más pequeña descubierta hasta ahora y su medida equivale a la cantidad de partículas presentes en un centímetro cúbico.

Según Marcelo Mena, director del Centro de Sustentabilidad de la Unab, pese a que la normativa chilena aún no adopta el PUF como un agente contaminante oficial, “la ventaja de medirlo permite conocer los niveles de exposición directa de las personas al efecto de la polución generada por los vehículos, en forma presencial y directa”.

Durante el recorrido -efectuado con un identificador de nano partículas denominado P-Trak-, Mena demostró que la concentración de zonas residenciales alejadas de las vías de alta circulación promediaba las 8.000 a 10.000 partículas ultrafinas por cada cm {+3} .

Así, la toma de muestras en medio del taco matinal (entre las 8:30 y las 9:30 horas) llegó a las 448 mil y las 500 mil PUF dentro del túnel Costanera Norte y del viaducto de San Cristóbal, como consecuencia de la alta concentración de motores encendidos (ver infografía).

Otro de los aspectos destacados por el experto radicó en que “los niveles intermedios captados durante este trayecto se mantienen en torno a las 300 mil partículas ultrafinas, lo que equivale a exponerse a un tubo de escape de un camión”.

Consultada la posición del seremi metropolitano de Medio Ambiente, José Ignacio Pinochet, respecto del estudio y regulación de dicho agente, la autoridad comentó que “en este momento los esfuerzos están puestos en implementar la norma para Material Particulado Fino (PM 2,5) norma promulgada en 2011, y en eso estamos concentrando los esfuerzos. “Por lo tanto -añadió- , el estudio de micropartículas tiene un interés solo científico, que miraremos con mucho interés porque sirve para algunos años más, pero el país debe ir avanzando a la vez y de acuerdo a su realidad”.

RECORRIDO

Los mayores niveles correspondieron a emisiones de camiones y vehículos diésel. Los efectos de las partículas ultrafinas sobre el organismo

Si bien el estudio de la presencia de las PUF o nanopartículas se inició a nivel mundial hace menos de una década, los resultados de algunos experimentos efectuados en Europa sobre residentes cercanos a carreteras y animales revelan que la exposición directa provoca efectos directos en la salud de las personas.

Por su tamaño, la partícula tiene mayor facilidad para penetrar las barreras naturales del cuerpo humano (es solo una fracción del PM 2,5, recientemente incorporado a la norma ambiental chilena).

Puede penetrar los alvéolos pulmonares, llegar directo a la sangre, y es capaz de pasar (como si fuera una droga) desde la nariz al cerebro, directamente. Ello “nos podría llevar a descubrir en el futuro que esto provoca alzheimer y otros males encefálicos”, dijo Mena.

Por su parte, el bioquímico de la U. de Chile y doctor en Salud Ambiental de Harvard, Pablo Ruiz, dijo que “su medición revela niveles más agudos de exposición directa de las personas, que no siempre son captados por las estaciones de monitoreo ambiental. Se ha encontrado muy sistemáticamente que la gente que vive cerca de las carreteras sufre en mayor proporción los efectos de la contaminación”.

Estos avances han permitido identificar también que los vehículos diésel generan el 96% de estos agentes.

(Fuente, Francisco Fuentes, Diario El Mercurio)contaminación tuneles web