Sernac: precios de anticonceptivos crecieron un 67% en cuatro años

El uso de anticonceptivos ha tenido un aumento sostenido en las últimas décadas, y aunque es posible obtenerlos de manera gratuita en el sistema de salud público, son muchas las mujeres que los compran en el comercio. Y mientras la demanda sube, lo mismo ocurre con los precios: una canasta de 11 productos de uso común, que en 2011 costaba $ 88.169, el año pasado su valor ascendió a $ 139.903.

Así lo revelan datos entregados por el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) mediante Ley de Transparencia, que indican que los anticonceptivos Anulette Cd, Belara, Ciclidon-20, Ciclomex-15, Dal, Femelle 20, Gynera 75/20, Gynostat 20, Marvelon 20, Minulet y Yasmin tuvieron aumentos de precios que van de 45% a 104% (ver infografía).

“Cada vez que un anticonceptivo sube de precio estamos dejando a una mujer que no tiene recursos sin poder acceder a ellos”, explica Constanza Fernández, socióloga de la Corporación Miles, quien añade que “si bien en Chile los anticonceptivos se entregan de manera gratuita en el servicio público, debe haber una oferta mayor”.

En la misma línea, Hernán Calderón, presidente de la Corporación Nacional de Consumidores y Usuarios de Chile (Conadecus), afirma que “es algo que está dentro de la canasta de productos farmacéuticos que consumen habitualmente las chilenas. No es aislado, por lo que el aumento de sus precios afecta directamente a quienes los compran, ya que se convierten en productos de alto costo que impacta el bolsillo”.

Los factores que inciden en las variaciones de precios, según distintos especialistas, estarían relacionados con el Indice de Precios al Consumidor (IPC), los tipos de cambio y la manufactura del producto. “El aumento está asociado a manufactura de los fármacos. Esto va de la mano con la calidad: si la industria farmacéutica invierte en esa valoración, quiere decir que se mejora el fármaco y eso aumenta el precio”, señala Clarissa Gondim, académica de Química y Farmacia de la Facultad de Ciencia de la U. San Sebastián (USS).

Víctor Zárate, director de Medicina de la USS, indica que los medicamentos, en general, suben de precio de acuerdo al IPC y la inflación, “ya que estos factores provocan cada año un nuevo valor, pero es necesario estar atento a las variaciones”.

Jean Jacques Duhart, vicepresidente ejecutivo de la Cámara de Innovación Farmacéutica (CIF), explica que “para los productos exportados, el tipo de cambio generalmente incide en el alza de los precios. Se debe considerar esta evolución en la variación, además de aplicar el IPC acumulado”.

Manuel Inostroza, académico del Instituto de Salud Pública de la U. Andrés Bello, sostiene que “no hay una sola explicación para el cambio de precios o factor económico que explique estas alzas significativas”. Añade que con las políticas públicas enfocadas en medicamentos en realidad se debería notar una baja en los precios y no este tipo de alzas”.

Inostroza, además, plantea que “la explicación de que el mercado chileno es distinto al latinoamericano, por ingreso per cápita, tampoco tiene justificación, porque nuestra economía es más dinámica”.

Observatorio de precios

Los expertos coinciden en que es necesario tener información transparentada para poder analizar la variación de precios en el mercado. “Hay pocos datos. Lo que hace el Sernac es bueno, pero falta un consolidado de información”, dice Zárate.

Por razones como esta, en la Ley de Medicamentos II que se discute en la Comisión de Salud del Senado, una de las iniciativas que se planea implementar es un observatorio de precios de fármacos.

“Una arista que permitirá este observatorio es transparentar cuánto está costando un medicamento a nivel internacional y nacional, y la tendencia de precios de un grupo de remedios: innovadores, de marca o genéricos. Permitirá mirar cómo se están moviendo los precios”, explica Tito Pizarro, jefe de la División de Políticas Públicas del Ministerio de Salud.

Según la autoridad, esta iniciativa tendrá dos variables: “Una, es información que ayude a los tomadores de decisiones, los ministerios de Salud, Economía y Hacienda, para saber cómo se está moviendo la venta de medicamentos y evitar que haya abuso de una industria sobre otra”. Otro beneficio sería para el consumidor, ya que “podrá saber cuál es el valor de un anticonceptivo en una farmacia y en otra, y eso le permitirá una selección adecuada”.

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